You need the Flash Player version 9.0.0.0 or higher and a JavaScript enabled browser to view this site
Mariana Gullco exhibe en la Galería Manolo Rivero
Mejor hacer arte que acumular basura
Eugenia Montalván Colón (Fotos: cortesía de la artista)
Mérida, 15 de marzo de 2010. Cuando Mariana Gullco decidió dejar de vivir en la Ciudad de México, se estableció en Yucatán. Aquí exhibió su obra tanto de manera individual como colectiva y, entre otras cosas, aprendió a urdir, lo que significa dominar la técnica con la que se hacen las hamacas, sólo que —en su caso— no como medio de vida, como tanta gente en la península, sino para crear su propia obra.

Actualmente Mariana Gullco vive en Oaxaca, donde preparó Trama, que consiste en una colección de piezas de arte hechas con material de desecho, y que actualmente están exhibiéndose en la Galería Manolo Rivero.

En la inauguración, Trama  sorprendió especialmente por la  interpretación  que Mariana Gullco hace del erotismo y el sueño a través de una gran flor de cinco pétalos abierta y suspendida en el aire, a semejanza de una hamaca.


Urdida con hilo de algodón, Flor madre (3.5 x 1.5 m) es el resultado de las clases que la artista tomó con Tere, una especialista en hacer, reparar y vender hamacas, respetada en Mérida, y quien —por cierto— jamás ha vuelto a enseñar a urdir a nadie.

Mariana Gullco incorpora al arte contemporáneo la tradición artesanal del lugar en el que reside; ya está haciendo lo mismo en Oaxaca, y este sistema creativo le ha valido becas, viajes y una residencia artística en Canadá. Su estrategia es muy valiosa, y de ella nos habla en esta entrevista.

 Leer más...
Columnistas
Lunes
Eugenia Montalván Colón
Martes
Eusebio Ruvalcaba
Miércoles
Nancy Mayanz
Jueves
Christian Nuñez
Viernes
Maité Hernández-Lorenzo
La belleza de un helecho
Eugenia Montalván Colón
aaab.jpg
Caminar por caminar
La belleza de un helecho


Al ver un helecho
recuerdo
el zaguán de la casa 
en la que viví
cuando era niña.
Mi mamá consentía
a cada uno en su maceta;
eran muchos.
Ahora mismo podría tocar
el timbre,
esperar
que mi mamá abra la puerta,
entrar y pasar
corriendo delante de ellos.
Entonces, esperaría
a que timbrara 
mi papá...
y, camino a la puerta,
hacerme grande
en el zaguán
creyendo que,
de verdad,
era él quien iba a llegar.